Ser poeta
SER POETA
Escribir y plasmar
lo que el corazón siente,
adornar con palabras
y sumar su hermosura,
rimar algunas frases
revivirlas si mueren,
ser pausado tal vez
o torcer la cordura.
Enojarse o reír
si alguna luz difusa,
se escapa del balcón
igual que alguna musa,
aspirar el perfume
que no se ha evaporado,
recordar un amor
que nos hizo llorar,
o volver a sufrir
por un beso robado.
Tomar las injusticias
de este mundo profano,
o escribir a la madre
que ya nos ha dejado,
representar tal vez
la mágica princesa,
con su reino arrobado
con su sutil belleza,
y que vuelve a surgir
por un verso creado.
O al río con su fuerza
y con su claridad,
o al hijo que se marcha
sin siquiera avisar,
escribir y sentir
esa idea infinita,
que se crea en el alma
y que no se marchita,
que florece en el tiempo
y que nunca se queja,
que nos está rondando
porque nunca se aleja.
Que tiene un trono cierto
en que nunca varía,
el nombre de su reina
llamada poesía.
Si es eso ser poeta
yo cumplo aquel legado,
pues recrear la palabra
es oficio sagrado.



